La historia de Fadel Al-Bahech es una de esas trayectorias marcadas por esfuerzo, adaptación y espíritu emprendedor. Natural de Damasco, llegó a España en 1987 para estudiar Traducción e Interpretación en Granada, pero la vida lo llevó hasta la costa de Huelva, donde terminó construyendo un proyecto empresarial propio.
Hoy, Fadel es el dueño de Las Dunas, un conocido restaurante situado en Nuevo Portil, dentro del término municipal de Cartaya, en Huelva. El negocio da trabajo a alrededor de una veintena de personas, muchas de ellas de origen extranjero, algo que él valora desde su propia experiencia: “Yo también he sido inmigrante”, explicó en una entrevista con elDiario.es.
De Damasco a Andalucía: el inicio de una nueva vida
Fadel Al-Bahech nació en Siria y comenzó estudios de Filología Francesa en su país. Más tarde decidió viajar a España junto a varios amigos para continuar su formación en Granada. Aunque algunos regresaron a Siria, él mantuvo el deseo de volver a España porque, según contó, el país le había conquistado desde el principio.
Su vínculo con Huelva comenzó a través de un familiar en Cartaya. A partir de ahí, empezó una vida de trabajo intenso, aprendizaje y oportunidades. Antes de convertirse en empresario hostelero, conoció de cerca la realidad laboral de muchos inmigrantes en Andalucía, incluida la campaña de la fresa.
Sus primeros pasos en la costa de Huelva
Durante años, Fadel trabajó en la hostelería de la zona. Una de las etapas que recuerda con claridad fueron los viajes entre Granada y El Rompido, en Cartaya, donde trabajaba como camarero. Cada fin de semana realizaba largos trayectos en autobús para poder cumplir con sus responsabilidades laborales.
Aquella etapa fue dura, pero también formativa. Le permitió conocer el sector, entender al cliente, crear relaciones y descubrir el potencial turístico de la costa onubense.
Las Dunas, un restaurante junto al Atlántico
El gran salto empresarial llegó con Las Dunas, un restaurante ubicado en Nuevo Portil, a pocos metros del océano Atlántico. El espacio destaca por su zona ajardinada, su terraza y su cercanía a un camino de madera que discurre paralelo a la playa.
El local se levantó en un terreno que anteriormente había acogido un cine de verano. Fadel obtuvo una concesión administrativa por 50 años mediante subasta y, con apoyo financiero y mucha determinación, comenzó a dar forma al restaurante que hoy es una referencia en la zona.
Un negocio construido paso a paso
El crecimiento de Las Dunas no fue inmediato. Fadel compartió la empresa durante años con un socio, hasta que en 2010 compró su parte y asumió completamente el proyecto. Desde entonces, apostó por reinvertir en el negocio en lugar de retirar beneficios al final de cada temporada.
Esa mentalidad le permitió ampliar instalaciones, mejorar espacios y consolidar un restaurante con capacidad para recibir a cientos de personas. Según contó, siempre quiso construir “un buen negocio”, y por eso fue creciendo poco a poco.
Una plantilla diversa y fiel
Uno de los rasgos más humanos de esta historia es la relación de Fadel con su equipo. Las Dunas da empleo a unas veinte personas, muchas de ellas inmigrantes. Para su propietario, esta realidad tiene un significado especial porque él también conoce lo que implica empezar de cero en otro país.
Varios empleados llevan años trabajando con él, lo que habla de una cultura empresarial basada en confianza, estabilidad y cercanía. En un sector tan exigente como la hostelería, mantener un equipo comprometido es una de las claves del éxito.
La confianza de los clientes como motor del restaurante
Las Dunas se ha ganado una clientela fiel. La ubicación ayuda, pero el éxito del restaurante también se explica por el trato, la constancia y la reputación construida durante años.
Fadel ha sabido convertir su historia personal en una forma de entender el negocio: trabajar con humildad, cuidar los detalles, atender bien y valorar a las personas. Esa filosofía ha hecho que muchos clientes regresen temporada tras temporada.
Huelva, una tierra de oportunidades y trabajo
La trayectoria de Fadel también refleja la importancia económica de la provincia de Huelva, donde la agricultura, la fresa, el turismo y la hostelería han sido puertas de entrada laboral para miles de personas extranjeras.
La fresa de Huelva es uno de los grandes motores del campo onubense y convirtió a la provincia en referente nacional e internacional de frutos rojos. Ese contexto productivo ha estado ligado durante décadas al trabajo de muchas personas migrantes que encontraron allí una primera oportunidad laboral.
Un ejemplo de integración y emprendimiento
La historia de Fadel Al-Bahech no es solo la historia de un restaurante. Es también un ejemplo de integración, perseverancia y emprendimiento migrante.
Llegó desde Siria, trabajó en distintos sectores, aprendió el oficio, creó relaciones, aprovechó una oportunidad y terminó levantando un negocio que genera empleo en la costa de Huelva.
Su caso demuestra que el emprendimiento muchas veces nace de una combinación de necesidad, esfuerzo y confianza. También recuerda la importancia de reconocer el aporte de las personas inmigrantes al tejido económico local.
Lecciones empresariales de Fadel Al-Bahech
La primera lección es la constancia. Fadel no llegó directamente al éxito; lo construyó después de años de trabajo.
La segunda es la importancia de conocer el sector desde dentro. Antes de dirigir su propio restaurante, trabajó como camarero y entendió la dinámica diaria de la hostelería.
La tercera es reinvertir. En lugar de buscar beneficios rápidos, apostó por mejorar y ampliar Las Dunas.
La cuarta es cuidar al equipo. Un negocio hostelero no se sostiene solo con ubicación o producto; necesita personas comprometidas detrás.
Conclusión
Fadel Al-Bahech representa una historia de superación y emprendimiento en la costa de Huelva. Desde sus primeros trabajos hasta la consolidación de Las Dunas, su trayectoria muestra cómo la disciplina, la confianza y la capacidad de adaptación pueden transformar una vida.
Su restaurante en Nuevo Portil no solo es un negocio de éxito. También es el resultado de una historia migrante, familiar y empresarial que habla de esfuerzo, integración y oportunidades construidas paso a paso frente al Atlántico.









